No funciona el interné.

Marcel Godard, restaurador de sistemas hipnóticos Haddler de doble banda, cuarenta años recien cumplidos. Empieza a clarearle el pelo de la cabeza, lo cual suple con una suerte de barba romana que probablemente no pase el filtro de los dos próximos años. Se encuentra en un viaje enlace que dura ya más de lo previsto, desde la Colonia Espacial Wasilii Ormanov, y que tendrá su final en el Sistema Protario de Thau Ceti.

Marcel Godard vuelve a casa después de dos semanas de trabajo más o menos bien llevado para Rodrik & Thatcher ASC, lo cual le permitirá despreocuparse durante un tiempo de todo lo demás, y quién sabe, puede que adquirir la nueva máquina de Haddler para uso personal. De todas formas aún no lo tiene claro. Ni la necesita, ni la desea, por el momento.

En cualquier caso es otro el centro de sus preocupaciones en este preciso instante: Su sistema de conexión Invertec no le deja conectarse al nodo. Algo no funciona como debería, en particular si todos los meses le sigue llegando la factura de Invertec ComMedia, y todos los meses la paga, religiosamente, contento invariablemente del servicio recibido.

Marcel Godard no se puede conectar al nodo, y eso significa ya no solo que el servicio que contrató hace casi un año no funcione. Significa también que se aburre soberanamente, y no puede acceder a las noticias, a sus páginas de interés; en general, a su puerta contra el horror que supone afrontar un viaje intergaláctico sin nada que hacer, y entonces, piensa en esos anuncios de la televisión con gente que va en su transbordador espacial cómodamente sentado, tecleando en sus ordenadores, conectados entre sí a todas las cosas…

Alguien no pensó en que precisamente en el trayecto entre la Ormanov y el Sistema Protario hay bastantes corrientes de Mercer, y eso significa una ceguera casi permanente en el nodo.

Algo tendrá que hacer mientras tanto, se plantea Marcel Godard, así que rebusca en su bolso de mano y encuentra una libreta Moleskine heredada y a medias. “Un par de dibujos en papel, para variar, sin utilizar la máquina de Haddler…”, y así pasa el tiempo, por lo menos hasta las proximidades de Raventos.

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Un cuentito de Monoimitamonos.

NIGHTNIGHT by DEDDY